Enrique Shaw: Quién es el nuevo beato argentino
El Vaticano confirmó la beatificación de Enrique Shaw, empresario argentino que unió fe y compromiso social, promovió una economía humanizada y dejó un legado ejemplar en la vida empresarial y pública.
📅 22/12/2025
✍️ Por Delfina Marquez Izurrieta, estudiante de Relaciones Exteriores/Internacionales de la Universidad de San Andrés
El Vaticano confirmó, el pasado miércoles 17 de diciembre de 2025, la beatificación de Enrique Ernesto Shaw, empresario argentino fallecido en 1962 con solo 41 años. Shaw fue un argentino, oficial naval y padre de nueve hijos, cuya vida se destacó por una coherencia radical entre su fe católica y su labor profesional. Tras dejar la Armada en 1945 para seguir su vocación apostólica y estar con sus hijos, se dedicó a humanizar la economía desde su rol directivo en la Cristalería Rigolleau. Su visión transformó la gestión empresarial al proponer que la empresa no es una maquinaria de lucro, sino una comunidad de personas al servicio de la dignidad humana. El 7 de mayo de 1955, con el enfrentamiento entre la presidencia de Juan Domingo Perón y la religión católica, la situación conflictiva hizo que se detuvieran y encarcelaran a algunos dirigentes católicos argentinos, entre ellos Shaw, quien estuvo detenido 10 días. En aquella ocasión, el empresario fue sometido a interrogatorios intensos, centrados en un supuesto complot católica de la Iglesia para derrocar la presidencia peronista. Cuando se dio a conocer la mentira detrás de la detención, se lo dejó en libertad. Entre sus acciones más relevantes, fundó la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE) e impulsó de forma pionera la ley de Asignaciones Familiares en Argentina. Asimismo, demostró un compromiso heroico al arriesgar su propio puesto para evitar el despido masivo de 1.200 operarios durante una crisis económica. También formó parte del envío de ayuda a Europa al fin de la Segunda Guerra Mundial a través de la fundación Cáritas Argentina, de la que también formó parte en su creación. Además, contribuyó para la creación de la Universidad Católica Argentina, siendo parte de su Consejo de Administración.
Durante esta etapa, en 1957 se le diagnosticó cáncer de piel, enfermedad con la que luchó hasta sus últimos días. Su legado quedó sellado antes de su fallecimiento en 1962 cuando, tras recibir transfusiones de sangre donada por sus mismos obreros, les agradeció, diciéndoles: “Puedo decirles que ahora casi toda la sangre que corre por mis venas es sangre de trabajadores. Estoy así más identificado que nunca con ustedes, a quienes siempre he querido y considerado no solo como ejecutores, sino también como dirigentes”. La decisión de la Iglesia resalta que Shaw no buscó la santidad huyendo del mundo, sino habitándolo con fe, incluso enfrentando la cárcel por su compromiso católico en 1955. Enrique Shaw actuó como un puente sólido en medio de conflictos sociales.
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