La realidad se impone: el capital y el trabajo pierden por goleada
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La realidad se impone: el capital y el trabajo pierden por goleada

El sistema productivo sufre el intenso castigo de un contexto macroeconómico adverso. En este panorama de incertidumbre, empresarios y trabajadores se encuentran atrapados en el mismo laberinto. Acá, nadie gana.

📅 20/02/2026

✍️ Por Johan Talarico

En otros momentos de la historia de Argentina, y si se tiene en cuenta los contextos económicos, quizás nos podemos atrever a decir (con la máxima cautela posible) que había ganadores y perdedores dentro del sistema productivo/industrial: a veces, ganaba el capital más que los trabajadores, o viceversa. El péndulo de la distribución de las ganancias (o riqueza) se movía de un lado para el otro. Según las ideologías, los cambios de gobiernos, los intereses, las voluntades, las afinidades. Pasaron los años, cambiaron las generaciones, la industria avanzó pese a los obstáculos que aparecían en el camino. En la actualidad, estamos en condiciones de afirmar que en este esquema nadie gana: ni el capital ni el trabajo. Ambas partes, pierden por goleada. Y los claros factores que influyen (los mencionamos en las anteriores editoriales, aunque en esta ocasión vale la pena recordarlos) son la apertura indiscriminada de las importaciones, la caída de las ventas y la estrepitosa baja del consumo. Así las cosas, y con este panorama/diagnóstico, al no haber riqueza, no hay distribución. Ni más para el capital, ni menos para los trabajadores. Ni más para los trabajadores, ni menos para el capital. Directamente, no la hay. “Modernización laboral” y “reforma laboral”, las leyes que se tratan en los recintos, impulsadas por el gobierno de Javier Milei, y que son tema de agenda cotidiana desde hace meses en Argentina. ¿Está todo eso alejado de una realidad que muestra otra cara? Esta semana, se produjo el cierre de la legendaria empresa de neumáticos Fate (propiedad de la familia Madannes Quintanilla) y 920 empleados perdieron su fuente de trabajo. Una empresa que ya no vendía la misma cantidad de neumáticos en comparación a los últimos años y no podía competir con las cubiertas provenientes de China. Así las cosas, bajó la persiana. Y todas las Pymes que cerraron sus puertas en 2023, 2024, 2025 y en lo que va de este 2026, independientemente del rubro o la actividad: calzado, alimentos, productos de limpieza, juguetes, telas, etc. Todos sufren la misma situación, no le encuentran salida alguna a este esquema macroeconómico adverso y con demasiada incertidumbre. Al fin de cuentas, la realidad se impone y no hace diferencias con nadie.

💬 Comentarios

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👤 Gonzalo
Muy buena!!